EXPEDICIONES GRANADINAS

En la Universidad Militar Nueva Granada estamos comprometidos con la ayuda humanitaria en la alta guajira, por eso creamos la Operación Isashii Palaa, en donde con donativos mejoramos la calidad de vida del pueblo Wayúu

Esta es la mayor donación hasta ahora hecha directamente por la Universidad Militar Nueva Granada, pues cerca de mil elementos que eran obsoletos, antiguos y sin uso en la UMNG, como pupitres, mesas, estanterías y otros mobiliarios, fueron transportados y distribuidos para mejorar las dotaciones de las escuelas de la Alta Guajira. Además, durante la Expedición Pupitre, se celebró un gran almuerzo en la fecha del Jueves Santo, la Fundación Dos Peces preparó un humilde banquete y se compartió el alimento con ochocientas personas aproximadamente del área vecina a Ishashimana (municipio de Manaure). 

 

Esta es la entrega más grande de kits escolares que la Fundación Dos Peces y la Universidad Militar Nueva Granada han realizado. Para esta operación, también se aprovecharon bastantes elementos escolares (libretas, lapiceros, carpetas, etc.) que estaban sin uso en las bodegas de la institución, los cuales fueron recibidos con alegría por los niños y les ha permitido reanudar su aprendizaje en la medida en la que los colegios y escuelas están volviendo a la normalidad.

 

Esta es fue la primera expedición que incluyó la visita de altos directivos neogranadinos a la Alta Guajira. Encabezados por el vicerrector general del Campus Nueva Granada, y con un equipo conformado por tres decanos y varios jefes de división, los directivos llegaron hasta La Guajira, primero visitaron la Gobernación de este departamento y después la región objeto, con el fin de identificar directamente la situación de las personas y el avance de las actividades. Adicionalmente, viajó una profesora de la Facultad de Ciencias Básicas, quien estuvo en el Valle de Parashi (sector Bahía Honda, municipio de Uribia), para conocer y planear el idóneo desarrollo para producir alimentos en la región.

 

También cada uno de los directivos donó dinero para la compra de alimentos, ayudó en la campaña para conseguir aportes voluntarios y cubrió sus gastos de viaje, para que la Expedición Talataa Navidad fuera una misión exitosa que permitió que la Universidad se acercara demasiado a las comunidades.

 

Esta expedición, de igual forma, contribuyó a que se dieran los primeros pasos firmes y necesarios para construir el primer Campus Virtual Granadino en Isashimana, un proyecto que nace en La Guajira y que se espera que llegue al resto del país.

 

Gracias a la donación de productos cárnicos por la empresa La Esperanza Industrial de Alimentos, del municipio de Tenjo (Cundinamarca), se llevaron alimentos refrigerados hasta la Alta Guajira. Esta es la donación más grande que hasta ahora se ha recibido por una entidad privada.

Para esta ocasión, más de cincuenta toneladas de salchichas fueron donadas para que se distribuyeran entre los más necesitados, con la condición de transportarlas en vehículos refrigerados. Por esta razón, fue necesario hacer un reparto de alimentos en el Campus Nueva Granada, para personas e instituciones sociales de la zona de Sabana Centro y otras que pudieron llegar a recoger algunas ayudas, y paralelamente, se les entregó el alimento a municipios más distantes, como Güicán de la Sierra (Boyacá). Luego se envió, en un camión refrigerado, salchichas hasta la Alta Guajira. Para mejorar el apoyo brindado, un grupo de voluntarios y un instructor del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), hornearon pan en Ishashimana, de manera que las familias recibieron salchichas y pan.

Este viaje tuvo costos importantes, por lo cual la Fundación Dos Peces tuvo que buscar recursos para pagar el transporte en un camión refrigerado, para las entregas en el Campus Nueva Granada y en la Alta Guajira, debido a que la "Potra Zaina" no tiene tráiler refrigerado, una tractomula Kenworth.

 

Las cuarentenas se ampliaron; las temporadas turísticas fueron canceladas; la mayoría de empresas cerraron o redujeron su personal al mínimo, y la población wayú siguió sufriendo las consecuencias del colapso económico. No obstante, una vez más se planeó una expedición de emergencia para llevar alimentos a las familias de la Alta Guajira, y aunque el trabajo fue difícil, debido al poco personal disponible para apoyar en el proceso de cargar y descargar la mula, ya que solamente viajaron un voluntario de la Fundación Dos Peces y uno de la UMNG para hacer las entregas, se cumplió con el objetivo propuesto.

 

 

Sin dormir durante 72 horas, llegaron a Isashimana; prepararon los paquetes de ayuda durante toda la noche, y, por primera vez, se llegó directamente hasta el Valle de Parashi, donde se encontraron comunidades en un estado crítico por la falta de alimentos y el cierre de las escuelas. Después, los voluntarios regresaron en la misma jornada, e iniciaron el regreso a Bogotá, pudiendo descansar finalmente en Aguachica (Cesar). Fue el viaje más agotador físicamente, pero el más satisfactorio por haber llegado hasta una población colombiana necesitada. Este fue, además, el nacimiento del proyecto para construir la escuela en el Valle de Parashi.

 

Debido a las medidas adoptadas por el Gobierno nacional, incluyendo una cuarentena estricta en todo el país, las comunidades wayú se quedaron sin alimentos y sin trabajo; las escuelas cerraron, y no se recibieron ayudas durante varias semanas.

 

A pesar de las disposiciones del Estado, se planeó una expedición de emergencia, con el objetivo de llevar alimentos a La Guajira. Este viaje tuvo numerosos inconvenientes y fue el más difícil hasta ahora. El camión solo pudo llegar hasta el municipio San Juan del Cesar de este departamento y las vías estaban cerradas por protestas con las que se solicitaba ayuda en numerosas poblaciones. Por ello, fue necesario regresar y dar una vuelta, pasando por Valledupar (Cesar) y tomar la vía hacia Santa Marta (Magdalena), para llegar a Riohacha (La Guajira), travesía que produjo dieciocho horas más de viaje en carretera y seiscientos kilómetros adicionales. Aunque no fue posible llegar directamente a Ishashimana, en Riohacha se buscaron camiones medianos, que transbordaron la carga, porque hubo numerosos obstáculos para lograr llevarla y repartir las ayudas.

 

Al regreso, los voluntarios de la Fundación Dos Peces que viajaron en un camión mediano tuvieron dificultades para volver a Bogotá, a causa de un daño mecánico, difícil de resolver por la ausencia de servicios de mecánica y repuestos.

 

Finalmente, la misión se cumplió y se superaron todos los inconvenientes. La comunidad wayú agradece que esta fue la única misión que, en esa difícil época, pudo llevarle alimentos. 

 

Se entregaron cuadernos y otros elementos necesarios para asistir a clases, en el colegio principal y las escuelas satélites de la zona de Isashimana. También se les dio un refrigerio a los estudiantes.

 

 

Inmediatamente al regresar a Bogotá, se cargó de nuevo la mula, pero esta vez con alimentos y algunos regalos para entregárselos a las comunidades en Ishashimana. Se suministraron los comestibles en las rancherías, y se hizo una celebración navideña con más de dos mil niños que acudieron a esta región, para la celebración en la que hubo música, y se le brindó un refrigerio y un mercado a cada familia.

 

Este fue el inicio de una maratón de trabajo para llevar setenta toneladas de alimentos y ayudas en dos viajes consecutivos a La Guajira. En el primer viaje, se llegó a Riohacha (capital del departamento), donde el Banco de Alimentos de esa ciudad  recibió los alimentos y se encargó de hacerles las entregas a los beneficiarios.

 

Tu ayuda es muy importante para nosotros

Desde un kit escolar, hasta contribuir con un donativo, cambiara la vida de muchos niños en la Alta Guajira.